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El ROI de la IA en 2026 no vendrá de la herramienta. Vendrá del rediseño del proceso

julio 22, 2026 | Artículo, GFT Technologies

Por Carlos Mattos, Chief Technology Officer (CTO) Latam de GFT Technologies

La tecnología ya está lista, pero la mayoría de las empresas, aún no. Según Boston Consulting Group (BCG), apenas el 13% de las organizaciones en el mundo usa agentes de IA en sus flujos de trabajo. No es un problema de capacidad técnica; las herramientas existen, los casos de éxito están documentados y el potencial quedó demostrado sector tras sector. La distancia entre lo que la IA puede hacer y lo que las empresas realmente hacen con ella no es tecnológica; es organizacional. Y ese es justamente el punto que casi nadie quiere discutir.

Hoy es posible construir sistemas que ejecutan tareas complejas con un grado creciente de autonomía. La IA agéntica permite que el software tome decisiones, ejecute acciones e interactúe con sistemas corporativos sin intervención humana constante. Alrededor de esto orbita un vocabulario nuevo: “living intelligence” para nombrar la convergencia entre IA, sensores avanzados y biotecnología; e “IA física” para la inteligencia algorítmica que ya opera en robots y sistemas industriales. Los términos cambian rápido. El problema de fondo, no.

Porque el obstáculo real no es tecnológico. Lo que frena la adopción a escala es un conjunto de factores que conozco de cerca por trabajar con instituciones financieras en la región:

  • el miedo al reemplazo de puestos,
  • la ausencia de métricas claras para medir el retorno, y
  • la dificultad de integrar lo nuevo con los sistemas legados que sostienen la operación crítica.

En muchas organizaciones, la IA sigue tratándose como un proyecto experimental. Debería tratarse como parte de la infraestructura operativa. Esa diferencia de encuadre define quién captura valor y quién solo acumula pruebas de concepto.

Hay un factor que casi siempre se subestima: el desarrollo de capacidades digitales dentro del equipo. Los profesionales que entienden cómo funciona un agente de IA tienden a verlo como una herramienta de apoyo. Los que no fueron capacitados lo perciben como amenaza. La alfabetización en IA dejó de ser una iniciativa opcional. Es un requisito. Sin ella, la mejor herramienta del mercado se queda sin gente capaz de convertirla en resultado.    

Y aquí está el punto que las empresas que ya avanzaron aprendieron a la fuerza: el mayor retorno de la IA no viene de automatizar tareas aisladas. Viene de rediseñar procesos completos. Automatizar una tarea dentro de un flujo roto solo entrega un flujo roto más rápido. El salto de la automatización tradicional a la automatización inteligente obliga a revisar los flujos operativos, eliminar redundancias y acortar los ciclos de decisión. En la mayoría de los casos, el cambio más importante no está en la tecnología. Está en cómo se organiza el trabajo.

Ese rediseño no funciona sin confianza. En un entorno cada vez más automatizado, tecnologías como las marcas de agua digitales para contenido sintético dejan de ser un detalle técnico y se vuelven parte de la arquitectura de seguridad y autenticidad. En sectores regulados esto no es negociable. Sin trazabilidad y sin confianza verificable, la adopción de sistemas autónomos se queda encerrada en proyectos aislados, lejos de la operación que de verdad mueve la aguja.

Por eso, el desafío de 2026 no será elegir la mejor herramienta de IA. Ese es el problema fácil. El reto real es liderar el cambio organizacional que hace que esa herramienta genere valor: definir métricas claras, invertir en capacitación y construir estructuras capaces de orquestar sistemas cada vez más complejos. Es un trabajo menos vistoso que anunciar un piloto en una keynote. Es también el único que separa el gasto de la inversión.

El ecosistema de la IA seguirá evolucionando y los beneficios de adoptarla ya están demostrados. La pregunta ya no es si la tecnología funciona. La pregunta es quién va a rediseñar sus procesos y preparar a su gente para trabajar junto a sistemas autónomos, y quién va a seguir tratando la IA como un experimento hasta que la ventaja del competidor la vuelva imposible de ignorar. La ventaja competitiva no la define la herramienta que compras. La define lo que reorganizas alrededor de ella.

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Acerca de GFT

GFT Technologies es una empresa global de transformación digital centrada en la IA. Diseñamos soluciones avanzadas de transformación de datos e IA, modernizamos arquitecturas tecnológicas y desarrollamos sistemas Core de última generación para líderes de los sectores de banca, seguros, manufactura y robótica. Colaborando estrechamente con nuestros clientes, ampliamos los límites para desarrollar todo su potencial.

Con una profunda experiencia en el sector, tecnología de vanguardia y un sólido ecosistema de socios, GFT ofrece soluciones responsables centradas en la IA que combinan excelencia en ingeniería, alto rendimiento y rentabilidad. Esto nos convierte en un socio de confianza para el impacto sostenible y el éxito de nuestros clientes.

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