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Seguro que todos recordamos cuando hace tiempo,  la Comisión Ambiental de la Megalópolis, anunció  por un periodo de más de 70 días el programa Hoy No Circula en todos los vehículos sin importar el holograma.

Las reacciones en la oficina no se hicieron esperar. Luisa, una de mis colaboradoras, fue la primera en anunciarnos la noticia. “¿Qué vamos a hacer ahora?, ¡yo no puedo andar con mi computadora en transporte público!”.

La noticia se convirtió en tema de conversación y discusión entre algunos de mis colaboradores, quienes más allá de sus opiniones personales, comenzaron a organizarse para buscar alternativas que les hicieran salir avante ante este escenario y llegar a la oficina sin complicaciones.

Esta situación se anunció como temporal, pero la realidad es que no estamos muy lejos de que algo así se implemente en la Ciudad de México y Área Metropolitana; pues todos bien sabemos que ¡el planeta está sufriendo! y nos está cobrando la factura a los seres humanos.

Pensando en ello, y debo confesar que me dejé llevar por la incertidumbre innecesaria, lo primero que se me vino a la mente fue ¡Home Office puede ser la solución!; sin embargo, analizando bien la situación y en mi experiencia dentro de algunas organizaciones, fui consciente de que no todos los puestos de una empresa son aplicables a un esquema de trabajo virtual.

La implementación de este esquema va más allá de una moda o de lo que “pareciera” ser lo más beneficioso y productivo para la organización.

Desde luego que en el trabajo virtual, mucho ha tenido que ver la llegada de nuevas tecnologías que están cambiando los hábitos de los usuarios y están permitiendo la conectividad desde cualquier lugar, es por eso que quiero compartirte las ventajas y desventajas que un esquema de trabajo virtual puede representar para tu negocio.

A favor:

  1. Costos: Ahorro de costos por la renta de espacios de oficina y otros servicios como energía eléctrica, agua, etcétera.
  2. Salud y bienestar. Mayor bienestar para tus empleados, ya que se reduce el estrés y la cantidad de éstos que puedan enfermarse por malos hábitos alimenticios, tiempos limitados, el tráfico, etcétera.
  3. Oferta laboral. Mayor oferta de candidatos dispuestos a trabajar para tu compañía, incluso personas de otros lugares del mundo podrían estar interesadas en colaborar contigo.
  4. Tiempos de trayecto. Tus colaboradores no tendrían que preocuparse por el tiempo de trayecto para desplazarse a la oficina y “batallar” con el tráfico.
  5. Cerca del cliente. Incluso, tu equipo de ventas podría estar ubicado cerca de sus respectivos clientes para dar un servicio más oportuno.

En contra:

  1. Gestión y desempeño. Dificultad para administrar adecuadamente a los empleados “virtuales” y monitorear su desempeño. El control del tiempo y por ende la productividad dependen completamente de tu empleado.
  2. Mayores distracciones. Podrías enfrentarte a un “deterioro” en la calidad del trabajo y habilidades de tus empleados debido a que pueden estar más expuestos a distracciones. Si lograr concentrarse y ser productivos ya es todo un reto en una oficina, agrega más distractores como la televisión, los amigos, la pareja o hijos pequeños.
  3. Seguridad de la información empresarial. Problemas de riesgo en cuanto a la seguridad de la información, pues recuerda que el robo de datos e información está al día.
  4. Equipos y tecnología. Te implicará algunos gastos por conceptos de adaptación de los equipos para que sean móviles e infraestructura dentro de tus instalaciones para poder brindar acceso remoto a la información e incluso los costos en telecomunicaciones pueden verse impactados.
  5. Trabajo en equipo. Muy importante para lograr buenos resultados en una organización; sin embargo, se vuelve algo complicado cuando físicamente las personas no están juntas en el mismo espacio físico.

Como puedes darte cuenta, un esquema de trabajo virtual brinda ventajas y beneficios tanto para los colaboradores como para el mismo negocio, pero también puede resultar contraproducente para ambos si no se logra encontrar el balance adecuado.

Sin lugar a dudas, la implementación de este esquema va más allá de una moda o de lo que “pareciera” ser lo más beneficioso y productivo para la organización. Quizá la estructura y procesos de tu compañía aparentemente permiten que varios de tus colaboradores puedan tener un horario de trabajo personalizado y personalizable; sin embargo, bien vale el esfuerzo que analices a detalle la situación antes de tomar alguna decisión.

Una frase célebre del periodista escocés Bertie Charles Forbes, fundador de la conocida revista Forbes, dice: “Actuar sin pensar es como disparar sin apuntar”. Quién mejor que tú para saber lo que tu organización necesita y cómo puede ser impactada por cada decisión que tomes.

No dejes de pensar bien lo que harás para beneficio de tu organización y de tus colaboradores cuando se trate de  trabajo virtual, ya que son ellos los embajadores de tu marca y debes optar por estrategias que beneficien a ambos.

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