Comunicación, el gran reto de un líder moderno

Hace unos años se puso de moda la comunicación organizacional. De pronto unos empezaron a platicar de la comunicación verbal y la no verbal, de lo que se dice cuando no se dice, de lo otro que no está, pero que aparece. Las matrículas universitarias siguen creciendo en las carreras relacionadas con esta materia.

Pero ¿qué hemos aprendido?, ¿cuánto nos falta comprender?, ¿qué hace falta? Y estas preguntas aplican para cualquier ámbito, en cualquier sector y para todas las personas. Si nos enfocamos, como es el caso, en el plano profesional, el tema es mucho más serio. Mayor aún si se trata de un líder.

¿El líder nace o se hace? Esa no es la cuestión, pero sin duda ser un buen líder, un gran líder a la altura de las exigencias de este tiempo, sí lo es. Más allá de las cualidades propias de la imagen, de la gestión del poder y de su capacidad de influencia, un tema crucial en cualquier arista es la comunicación.

¿Qué habilidades comunicativas debe tener un líder?

Cuando hablamos de habilidades, es decir, de cualidades aprendidas, fortalecidas y desarrolladas, no necesariamente son virtudes natas. Un gran líder, pues, es un gran comunicador, ya que la construcción de su liderazgo implica saber, conocer y dominar los procesos de comunicación que imperan en cualquier tipo de relación.

Tomar un curso de los que se pregonan por ahí y por allá, no es precisamente necesario, sin embargo, quiero compartirte siete tips que he aprendido en diversos escenarios, desde que me quedé sin habla cuando en una reunión dominical en Estados Unidos me pidieron hablar sobre México hasta los diversos discursos que he compartido en distintos recintos, incluyendo el Auditorio Nacional, durante encuentros con clientes y socios, pues te pueden ayudar a ser, además de un buen líder, un buen comunicador para que, como portavoz de la promesa de la marca, tus mensajes resuenen en la mente y corazón de tus Buyer Personas:

1. Lenguaje corporal

Este es básico, ya que aunque pareciera obvio, no podemos dar por hecho que todos saben que su cuerpo habla, incluso, mucho más que su boca. Bueno, para decirlo en términos correctos, el lenguaje corporal comunica aspectos de los que, además, la propia persona no tiene conciencia.

Y en este sentido, no sólo se trata de lo que uno comunica con el cuerpo, sino de la capacidad para interpretar el lenguaje de los otros, de los colaboradores, de los socios estratégicos, de todos. Entre otras cosas, contar con esta habilidad siempre dará la pauta para obtener un proceso comunicativo mucho más eficiente.

2. Hay que ser y hay que parecer

Mostrar la imagen de liderazgo, no se resume en una simple definición, pues implica confianza, inspiración, seguridad y respeto vienen de la mano de la imagen que proyecta.

Aquel viejo cuento de cómo te ven te tratan no es tan falso ni es tan descabellado. Ojo, no estamos diciendo que sea más importante la envoltura que el regalo, sin embargo, hay que saber demostrar todas esa cualidades de liderazgo.

3. ¿Escuchar?

En efecto, otra de las habilidades del líder moderno está en el sencillo y complejo arte de escuchar. Para encabezar un proyecto, una empresa o un grupo de colaboradores, es fundamental conocer a todos y cada uno de quienes participan en la causa.

¿Y cómo los conocemos? Interactuando, escuchando, poniendo atención y, por qué no, hasta sensibilizándose con cualquiera de nuestros interlocutores.

4. La comunicación primigenia

Escuchar viene de la mano con hablar. En este sentido, gesticular adecuadamente, evitar discursos con mala sintaxis, frases repetidas y hasta frases sin sentido, siempre te restará credibilidad. Esto se logra haciendo ejercicios en voz alta, clara y contundente.

¿Les suena familiar el mas sin embargo, mas sin en cambio? Este tipo de vicios del lenguaje restan todo lo construido. Regresemos a las bases, a la comunicación primigenia. Sintaxis clara: sujeto, verbo, complemento. Ya verán cómo la práctica los hará mejores oradores.

5. La escritura

Aunque no lo parezca, de este pie cojean más de los que nos podamos imaginar. ¿A poco no conocen a alguien que no acentúa las mayúsculas porque así lo aprendió en la primaria? Incluso con acento, el líder domina el uso de altas y bajas, de puntos, de comas, de signos de interrogación y de admiración sin omitir el que abre la frase o la pregunta.

Para esto hay cursos, pero la mejor manera siempre será leer. El que lee bien, escribe bien; el que escribe bien, piensa bien; y el que piensa bien, comunica mejor. No hay nada tan poderoso como una buena idea, comunicada de la mejor forma posible.

Finalmente, no olvidemos que el proceso comunicativo nunca se agota. Se pueden agotar las ideas, pero no las personas y no su interacción. Y como dicen los cánones de la comunicación: sólo hay una regla para ser un buen comunicador, saber escuchar. O mejor aún, como decía Platón: “los sabios hablan porque tienen algo que decir; los necios, porque tienen que decir algo” así que ¿a qué grupo quieres pertenecer?